Los sabios de Oriente

Autor: Rvdo. Adolfo Santana Cordero (2017)

Una estrella en los cielos
resplandecía vigorosamente
y dirigía desde muy lejos
a los sabios de Oriente.

Sin esperar otra señal
y de diferentes lugares,
llevaron consigo presentes
sin saber del don celestial.

Otros llegaron a conocer
que los sabios se acercaban
e intentaron comprender
que ruta era la que andaban.

Sin extraviarse llegaron
siguiendo el astro celestial
a la ciudad donde en un portal
les aguardaba el divino don.

Al llegar a Belén notaron
que el momento era especial
y sus presentes dejaron
al que vino del seno virginal.

Oro, incienso y mirra
ofrecieron al Niño Dios
que tal humano en tierra
se rindieron los sabios.

¿En vano?

Texto Bíblico: Romanos1:21-22

Comparto la ilustración utilizada el pasado domingo. La misma es una excelente demostración de integridad y tenacidad.

Cuando Gandhi estudiaba Derecho en la ciudad de Londres, en Londres University College, un profesor de apellido Peters le tenía ganas a Gandhi, pero Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros:

Se cuenta que un día, el profesor Peters, estaba almorzando en el comedor de la Universidad y el alumno viene con su bandeja y se sienta al lado del profesor. El profesor, altanero, le dice: -“Señor Gandhi, usted no entiende,… Un puerco y un pájaro no se sientan juntos a comer”. A lo que Gandhi contesta: -“Esté usted tranquilo profesor,… yo me voy volando”, y se cambia de mesa.

El señor Peters, verde de rabia, decide vengarse en el próximo examen, pero el alumno responde con brillantez a todas las preguntas. Entonces le hace la siguiente pregunta: -“Señor Gandhi, usted está caminando por la calle y se encuentra con dos bolsas; dentro de una de ellas está la sabiduría y en la otra mucho dinero, ¿cuál de las dos se lleva?” Gandhi responde sin titubear: -“¡Claro que el dinero, profesor!” El profesor Peters, sonriendo socarronamente le dice: -“Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría… ¿no le parece?” -“Cada uno toma lo que no tiene”, le responde el alumno.

El profesor Peters, histérico ya, escribe en la hoja del examen: ¡Idiota!, y se la devuelve al joven Gandhi. Gandhi toma la hoja y se sienta. Al cabo de unos minutos, se dirige al profesor y le dice: -“Señor Peters, usted me ha devuelto mi hoja de examen, pero no me ha puesto la nota, sólo la ha firmado”.

Imperativo Irresistible

Texto bíblico: Isaías 2:5

Durante la época navideña hay algunos imperativos que son irresistibles para nosotros. Por ejemplo, las invitaciones para las fiestas de temporada, ¿quién se resiste? Además, cuando se dice que habrá comida, uno piensa en los pasteles, el lechón y el arroz con gandules. Se le hace la boca agua a cualquiera. De hecho, esto es muy parecido al imperative que recibíamos de nuestros padres al momento de pedirnos que recogiéramos el cuarto o realizáramos alguna tarea en la casa. La respuesta es exactamente la misma, sí, claro.
 
En el caso del versículo leído, es importante recorder varios asuntos: (1) El profeta Isaías está hablando a un pueblo que a todas luces no está caminando en pos de Dios. Con esto, quiere resaltar que, ciertamente, el pueblo ha continuado su marcha, pero lo ha estado hacienda siguiendo los distractors del momento, como el nuevo imperio, las nuevas creencias y la nueva cultura. (2) El profeta busca las maneras de que el pueblo en sufrimiento, retome la promesa de Dios hacia ellos a través del padre de las naciones, Abram (Gn. 12:1-3). Un recordatorio importantísimo, a la luz de volver al propósito de Dios para con ellos como pueblo. Caminar a la luz de Dios tenía como fin bendecir a todas las familias de la tierra. (3) Al continuar la lectura del capítulo dos de Isaías, nos daremos cuenta de que el mensajero de Dios exhorta al pueblo a que se reorganice para que, desde su nueva realidad, sea de bendición a otros.
 
Mirando cada una de estas enseñanzas y extrapolándolas a nuestro context, tenemos que afirmarlas y ponderarlas. Siendo Dios aquel que nos llama para formar parte de su gran familia, hemos recibido la exhortación imperativa e irresistible de corresponder en todo y para todo. Por ello, vivamos como los que sabemos que Dios nos sacó de las tinieblas a su luz admirable. Vivamos procurando ser de bendición para con todo aquel que nos rodea. Vivamos eternamente agradecidos a la gracia y el amor de Dios. Su imperative irresistible nos mueve a vivir para Él. Que así nos ayude.