Un pocillo es suficiente

Resumen basado en el sermón predicado por nuestro Pastor, Rvdo. Adolfo Santana Cordero el domingo, 18 de enero de 2015.

Texto bíblico: Juan 1:43-51


     A la gran mayoría de nosotros nos gusta tomar, al menos, un pocillo de café todos los días. Sin embargo, hay otros que buscan cualquier excusa para que ese pocillo se multiplique por varias veces en el día. A aquellos que son cafeteros como yo, les digo que con un pocillo es suficiente. De hecho, el texto que hemos leído hoy, así nos los enseña.

     Este pasaje es el testimonio de Juan acerca de la forma en que Jesús inició la búsqueda de sus compañeros de ministerio. Interesantemente en los versículos previos, Jesús al haber sido identificado por Juan el Bautista como el Cordero de Dios, es confrontado por los que presenciaron dicho comentario, cuando le preguntaron donde moraba. Jesús les respondió: "Ven y ve". Entre los que presenciaron aquello, estaba Andrés, el hermano de Simón, quien luego comparte con su hermano la experiencia con el Hijo de Dios. Pero también, Simón tiene un encuentro con Jesús, el cual transforma su vida y recibe un cambio en su nombre, de Simón a Cefas, que quiere decir Pedro. Hasta el momento, la experiencia de Andrés y ahora la de Pedro, fueron de un pocillo y ambas experiencias fueron suficiente. De igual manera ocurrió con Felipe y luego con Natanael ante la invitación de Felipe: "Ven y ve". Ambos reconocieron en Jesús el cumplimiento de la ley y los profetas ya la Mesías esperado. Confesiones que eran solamente un pocillo de quien era Jesús, pero para Él eso era suficiente.

     A veces, pensamos que hay que conocerlo todo acerca de Dios, de Jesús y del Espíritu Santo para poder disfrutar de sus bondades y su gracia. Eso es perder de perspectiva la misión y la buena noticia del evangelio. Me parece que Jesús no tenía una expectativa muy alta en cuanto a la respuesta que darían aquellos que tuvieran un encuentro con él. Para Jesús un pocillo era suficiente. Al igual que para nosotros, debe ser suficiente que otros y otras puedan llegar al conocimiento del Hijo de Dios, probando un poco de lo que ha sido nuestra experiencia con Él. Como Felipe, estamos llamados, aunque nos quedemos cortos en nuestras palabras para describir a Jesús, a invitar a otros para que vengan y vean lo que el Señor ha hecho y está haciendo en nosotros. Para Él un pocillo es suficiente. Amén.