La voz que ilumina

Resumen del sermón ofrecido por nuestro Pastor, el Rvdo. Adolfo Santana Cordero, el domingo, 14 de diciembre de 2014. 


Lectura Bíblica: Juan 1:19-28


  Durante la semana, me topé en la internet con la siguiente ilustración titulada: “Un ciego con luz”. Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Pedro, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: ¿Qué haces Pedro, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves…Entonces, el ciego le responde: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…” Para algo muy parecido había sido enviado Juan el Bautista. Veamos.

   En el texto que nos compete atender hoy, Juan el Bautista está siendo acechado por la plana mayor de la esfera religiosa de la sociedad judía. Es decir, por los sacerdotes y levitas que fueron enviados por los fariseos para que Juan expresara cuál era su identidad. Interesante que en este pasaje podemos identificar dos frases (Yo no soy, v. 20, 27), donde Juan hace referencia a lo que no es. En otras palabras, Juan utiliza esta frase para hacer una clara distinción ante los religiosos de que él no era el Cristo. Sin embargo, en esta porción bíblica, si se hace referencia al primer “Yo soy” (v.23) de este evangelio. Aquí Juan utiliza ese “Yo soy la voz de uno que clama…” para preparar a todos los lectores de que el único que podría iluminar el camino de la gente sería Jesús, el Hijo de Dios. Demos gracias a Dios porque en Cristo hemos sido trasladados de la oscuridad al reino de su luz admirable y porque antes éramos ciegos y ahora vemos. Amén.